Antes de pisar la cumbre del Tuc de Mulleres, buena parte del atractivo de la ascensión está ya en el propio camino: un valle de granito que pocas rutas del catálogo pueden igualar en carácter, y cuya roca tiene más de 300 millones de años de antigüedad.
Granito, la roca que define el paisaje
A diferencia de zonas del Pirineo dominadas por roca caliza, el entorno del Tuc de Mulleres se asienta sobre granito, una roca ígnea que da al paisaje un aspecto muy particular: superficies desnudas, redondeadas por la erosión, y un color grisáceo que contrasta con el verde de los pastos de altura y el azul de los lagos.
Una roca nacida al final de la orogenia hercínica
Este granito no es casual ni reciente en términos geológicos: se formó por la intrusión de magma granítico y granodiorítico durante el Carbonífero superior, hace algo más de 300 millones de años, en las fases finales de la orogenia varisca (u hercínica), el gran episodio de formación de montañas que tuvo lugar entre finales del Devónico y mediados del Pérmico. Ese magma, al enfriarse lentamente en profundidad, cristalizó formando la roca dura y compacta que hoy define buena parte de los relieves más altos del Pirineo axial, incluido este sector del Val d’Aran.
Lagos de origen glaciar, uno tras otro
El valle está salpicado de lagos formados por la acción de antiguos glaciares, mucho más recientes que la propia roca granítica, que excavaron cubetas en la superficie hoy ocupadas por agua. Cada uno tiene su propio tamaño y carácter, y se van sucediendo a medida que se avanza por el valle hacia la cumbre.
El paisaje granítico del Vall de Molières, con sus lagos de origen glaciar, acompaña buena parte de la ascensión al Tuc de Mulleres.
Un entorno compartido con otras rutas cercanas
El mismo carácter granítico se extiende también hacia el valle de Conangles y sus alrededores, lo que da al conjunto de esta zona del Val d’Aran una identidad geológica propia, distinta de otros sectores del valle dominados por otro tipo de roca.
Por qué importa para quien hace la ruta
Más allá del interés geológico en sí, entender que se está caminando sobre granito ayuda a explicar por qué el terreno se comporta como lo hace: superficies más resbaladizas cuando están mojadas, buen agarre en roca seca, y un paisaje sin apenas vegetación en las cotas más altas del recorrido.
Fuentes consultadas: researchgate.net (magmatismo del Carbonífero-Pérmico en el Pirineo) y es.wikipedia.org (orogenia varisca: cronología entre finales del Devónico y mediados del Pérmico).
FAQ
¿Qué tipo de roca domina el entorno del Tuc de Mulleres?
Granito, una roca ígnea que da al paisaje un aspecto característico de superficies desnudas y redondeadas por la erosión.
¿Cuándo se formó este granito?
Durante el Carbonífero superior, hace algo más de 300 millones de años, en las fases finales de la orogenia hercínica que también dio forma a buena parte del relieve del Pirineo.
¿Por qué hay tantos lagos en la ruta?
Porque antiguos glaciares, mucho más recientes que la roca, excavaron cubetas en la superficie granítica, hoy ocupadas por agua, formando una sucesión de lagos a lo largo del valle.
¿Es un tipo de terreno resbaladizo?
Puede serlo cuando está mojado; en condiciones secas, el granito ofrece buen agarre, pero conviene tener precaución tras lluvia o rocío.