Después de una jornada de montaña, el Val d’Aran también tiene su recompensa de agua caliente. Banhs de Tredòs es el punto de referencia, un balneario de aguas termales naturales situado en pleno corazón del valle.
Un balneario a 1.740 metros de altitud
Banhs de Tredòs está en el valle de Aiguamòg, a pocos kilómetros de Salardú, justo en la entrada del Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici. Con sus 9 habitaciones, todas con agua termal, está considerado el hotel-balneario de mayor altitud de Europa.
Un manantial natural de origen sulfuroso
El agua que alimenta el balneario brota de un manantial termal natural a 33 grados. Su alto contenido en azufre y sulfobacterias la hace especialmente indicada, según la tradición balnearia local, para afecciones dermatológicas, problemas articulares y respiratorios.
Instalaciones
El balneario cuenta con piscina termal cubierta, jacuzzi y sauna finlandesa (por encima de los 88 grados), además de tratamientos como duchas Vichy, peeling corporal, envolturas de barro y masajes antiestrés de entre 25 y 55 minutos.
Otras formas de disfrutar el agua en el valle
Fuera del circuito termal, el Val d’Aran ofrece también zonas de baño natural en ríos y estanys durante el verano, aunque sin el componente termal: son aguas de deshielo, frías incluso en pleno agosto. Para agua caliente de verdad, Banhs de Tredòs sigue siendo la referencia del valle.
Fuentes consultadas: nautaran.org y naturexperience.cat (ubicación, altitud, temperatura del manantial e instalaciones de Banhs de Tredòs).
FAQ
¿A qué temperatura sale el agua termal en Banhs de Tredòs?
El manantial natural brota a 33 grados.
¿Es necesario alojarse en el hotel para usar el balneario?
Depende de la disponibilidad y las condiciones del establecimiento en cada temporada; conviene consultar directamente con Banhs de Tredòs para acceso solo al circuito termal sin pernoctar.
¿Está cerca de alguna actividad de montaña de Ecotour?
Sí, está a pocos kilómetros de Salardú y Tredòs, la puerta de entrada al Parque Nacional de Aigüestortes y a varias rutas del Alto Aran, una buena forma de cerrar el día después de una actividad de montaña.