Uno de los malentendidos más comunes en montaña es pensar que el mal de altura solo afecta a quien está poco entrenado. No es así: el mal agudo de montaña puede afectar a cualquier persona, independientemente de su forma física, y depende sobre todo de la velocidad a la que se gana altitud, no de cuánto se entrena antes del viaje.
Por qué ocurre
A partir de los 2.500 metros, el organismo empieza a notar la menor concentración de oxígeno en el aire. El cuerpo se adapta aumentando la frecuencia respiratoria y produciendo más glóbulos rojos para transportar el oxígeno disponible a los tejidos, un proceso que necesita tiempo. Si se gana altitud más rápido de lo que el cuerpo puede adaptarse, aparece el mal agudo de montaña.
Síntomas que hay que vigilar
Dolor de cabeza, cansancio fuera de lo normal, náuseas o falta de apetito e irritabilidad son los primeros síntomas. En casos más serios pueden aparecer dificultad respiratoria, confusión o descoordinación, señales que requieren descender de inmediato y no forzar la marcha bajo ninguna circunstancia.
La regla del ascenso gradual
La recomendación más extendida entre profesionales de medicina de montaña es no aumentar la altitud a la que se duerme en más de unos 500 metros por día una vez superados los 3.000 metros, parando un día completo de descanso cada 3 o 4 noches. Por debajo de esa cota, entre los 2.400 y los 3.000 metros, no hay una cifra fija, pero controlar el ritmo de ascenso sigue siendo esencial. Es exactamente el principio detrás del diseño de los trekkings largos como el Langtang o el Manaslu: los días de “aclimatación” o de menor avance no son relleno, son la parte que hace posible llegar bien arriba.
Los días de menor avance en un trekking largo no son relleno: son la aclimatación que permite ganar altitud con seguridad.
Hidratación y ritmo, no heroísmo
Beber más agua de lo habitual, comer aunque falte el apetito y mantener un ritmo de marcha regular, sin acelerones, ayudan al cuerpo a adaptarse mejor. Ir “fuerte” al principio de una jornada de altura no es garantía de nada: la altura no distingue entre quien está en mejor o peor forma física, y forzar el ritmo solo adelanta el momento en que aparecen los síntomas.
Cuándo consultar a un médico
Si los síntomas leves no mejoran tras un día de descanso a la misma altitud, o si aparecen síntomas más serios (confusión, dificultad respiratoria en reposo, descoordinación), la única respuesta correcta es descender y buscar atención médica. Existen medicamentos preventivos, como la acetazolamida, que un médico puede recomendar antes de un viaje de altitud significativa; su uso siempre debe consultarse con un profesional sanitario antes del viaje, no decidirse sobre el terreno.
Por qué importa en los viajes de Ecotour
En trekkings como el Langtang (hasta 4.984 m), el Manaslu (hasta 5.106 m), el Karakórum con el paso de Gondogoro La (hasta 5.585 m) o en la propia ascensión al Aneto (3.404 m), el itinerario está diseñado teniendo en cuenta la aclimatación progresiva, y el guía valora en el terreno cómo responde cada persona del grupo, ajustando el ritmo cuando hace falta.
Fuentes consultadas: salud.mapfre.es, msdmanuals.com y bannerhealth.com (síntomas, umbral de altitud de riesgo, regla del ascenso gradual y recomendaciones de hidratación y medicación preventiva).
FAQ
¿El mal de altura depende de estar en buena forma física?
No de forma directa. Puede afectar a cualquier persona, independientemente de su forma física, y depende sobre todo de la velocidad a la que se gana altitud.
¿A partir de qué altitud hay riesgo de mal de altura?
Generalmente por encima de los 2.500 metros, aunque la sensibilidad varía mucho de una persona a otra.
¿Cuál es la mejor forma de prevenirlo?
Ganar altitud de forma gradual (no más de unos 500 metros de altitud de sueño por día una vez superados los 3.000 m), mantenerse bien hidratado y no forzar el ritmo, sobre todo en los primeros días de un trekking de altura.
¿Qué hago si tengo síntomas durante un trekking?
Comunícalo siempre al guía. Si los síntomas leves no mejoran con un día de descanso, o si aparecen síntomas más serios, la respuesta correcta es descender, nunca continuar subiendo esperando que mejore solo.