Antes de que la ruta gane altura hacia el M’Goun, hay una etapa de aclimatación en un valle que muchos viajeros describen como el más apacible del Atlas marroquí: Aït Bougmez.
Por qué lo llaman el “valle feliz”
El apodo viene de la tranquilidad de su paisaje: campos de cebada en terrazas, pueblos de adobe y piedra, graneros colectivos fortificados (agadires) y un ritmo de vida agrícola que apenas ha cambiado en generaciones. Es uno de los valles más fértiles del Atlas Central, gracias al agua que baja de las montañas circundantes.
Campos de cultivo bajo las montañas que rodean el valle de Aït Bougmez.
Punto de partida de todas las travesías del M’Goun
Prácticamente cualquier ruta hacia la cima del M’Goun, sea de 5, 9 o 14 días, pasa por este valle en algún momento, normalmente por el pueblo de Agouti o Tabant, donde se organiza el encuentro con las mulas y el equipo de montaña.
Vida agrícola y graneros colectivos
Los agadires, graneros comunales fortificados donde las familias del valle guardaban históricamente su grano y sus objetos de valor, son una de las construcciones más características de la zona. Algunos siguen en uso; otros se pueden visitar como parte del recorrido.
FAQ
¿Se puede visitar el valle sin hacer la travesía completa del M’Goun?
Sí, aunque en el catálogo de Ecotour siempre forma parte de una ruta más larga hacia la montaña.
¿Qué altitud tiene el valle?
En torno a los 1.800-1.900 metros, según el pueblo concreto.
¿Hay alojamiento antes de empezar el trekking?
Sí, la primera noche suele ser en casa familiar o pequeño hotel local en el valle, antes de subir a los campamentos de montaña.
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