Catorce días es tiempo suficiente para notar la diferencia entre las dos partes del viaje: la exigencia física de la travesía del M’Goun y el ritmo, más relajado pero largo, del tramo del sur y el desierto.
La primera semana: la parte exigente
Los primeros seis días, de trekking por el macizo del M’Goun, son el tramo que realmente pide preparación física: jornadas de hasta 8-9 horas, noches de campamento y un día de cumbre exigente. Es la misma preparación recomendada para cualquier travesía de montaña de varios días: rutas de fin de semana en días consecutivos, desnivel real y, si es posible, algo de experiencia previa en altitud.
La parte de montaña es la que exige la preparación física real del viaje.
La segunda parte: paciencia más que esfuerzo
Tras la travesía, el ritmo cambia: son días de carretera, con paradas en las gargantas del Dades y del Todra, la noche en el desierto y, finalmente, días libres en Marrakech. Aquí el reto no es físico, es de resistencia al viaje en sí: jornadas largas en vehículo tras una semana de montaña puede notarse en el cuerpo si no se llega con margen de descanso.
Cómo combinar ambos ritmos
Conviene no subestimar el cansancio acumulado de la primera semana al planificar la segunda: aunque no haya esfuerzo físico exigente, el cuerpo sigue recuperándose de la travesía. Los días libres en Marrakech al final del viaje están pensados precisamente para eso.
FAQ
¿Hace falta la misma forma física para todo el viaje?
No; la exigencia real se concentra en los seis días de trekking. El resto del viaje no requiere preparación específica más allá de tolerar jornadas largas de carretera.
¿Es un viaje adecuado para quien nunca ha hecho una travesía de montaña?
Es exigente para una primera experiencia. Conviene tener ya algo de trekking de varios días a las espaldas antes de afrontar esta versión larga.
¿Se puede hacer solo la parte de montaña sin el desierto?
Sí, existe una versión más corta sin la extensión de desierto: consulta M’Goun y pueblos del Alto Atlas.
Descubre el itinerario completo en M’Goun y el desierto de Marruecos.


