Tras la cumbre del M’Goun, el descenso hacia el sur atraviesa un tramo que no se parece a nada más de la travesía: las gargantas de Achabú, donde caminar y vadear el río se convierten casi en la misma cosa.
Un desfiladero que se estrecha hasta el agua
A medida que el valle avanza, las paredes de roca se cierran hasta dejar apenas medio metro de anchura en algunos puntos. No hay forma de evitar el agua: el río se cruza en torno a cien veces a lo largo del tramo, con una profundidad habitual de unos 40 centímetros que puede duplicarse en primavera con el deshielo.
El valle se estrecha progresivamente antes de entrar en el tramo de agua constante.
El Valle de las Rosas
Más adelante, el valle se abre y da paso a una sucesión de pueblos conocidos en conjunto como Tiranimín, habitados por los Ait M’Goun. Es la zona donde se cultivan las rosas que dan nombre a esta parte del Atlas Central, además de maíz y otros cultivos de regadío.
Quién vive en esta zona
Además de los Ait M’Goun, agricultores sedentarios del valle, es habitual encontrar nómadas Ait Atá que suben desde el Sagro con sus rebaños en determinadas épocas del año.
FAQ
¿Hace falta calzado especial para las gargantas?
Sí, se recomienda calzado que pueda mojarse sin problema; las botas de montaña normales no son lo ideal para tantos pasos de río seguidos.
¿Es peligroso el tramo de agua?
En condiciones normales no, pero la profundidad y la fuerza del agua varían con la época; el equipo local valora las condiciones antes de entrar en el tramo.
¿Se puede evitar este tramo si no se quiere mojar los pies?
No de forma completa; es el paso natural del valle en esta parte de la travesía.
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